
El final de la escuela media enfrenta al adolescente con una
de las primeras decisiones más importantes de su vida: la
elección de una carrera. Frente a la encrucijada de la vocación
se plantean dudas e interrogantes. Universia conversó con
especialistas para intentar despejar la nebulosa
¿De qué hablamos cuándo hablamos de vocación? ¿Cómo definir la
elección de una carrera? ¿En qué consisten los tests de
orientación vocacional? ¿Son realmente efectivos? La elección de
una carrera no sólo implica un determinado perfil profesional,
sino que abarca el proyecto de vida. Por eso, a la hora de las
decisiones conviene aclarar todas las dudas respecto del
concepto de vocación y de la real efectividad de las pruebas de
orientación.
La vocación, un proyecto de vida
En principio, la vocación no debe identificarse con la mera
elección de una determinada carrera. Según la Licenciada María
Inés García Ripá de Rivas, Directora y Coordinadora del Servicio
de Orientación Vocacional de la Universidad Católica Argentina
(UCA), "la vocación es el llamado a ser nosotros mismos, a ser
plenamente aquello que se tiene que ser". Por eso, el término
vocación debería identificarse con el proyecto de vida, con el
desarrollo de la personalidad dentro de un concepto amplio.
El problema es que, generalmente, se suele confundir el término
vocación con una especie de llamado sobrenatural, vinculado con
una fuerza que determina lo que se debe ser naturalmente sin
esfuerzo ni búsqueda.
Así lo confirma la Licenciada Diana Aisenson, Directora de la
Dirección de Orientación al Estudiante de la Universidad de
Buenos Aires (UBA), "tendemos a identificar la vocación con lo
ya dado, con lo que viene de origen y podemos no reconocer,
entonces, que la construimos a lo largo de nuestra vida".
La búsqueda de la vocación, entonces, resulta un proceso de
definición amplio que implica, entre otras cosas, la elección de
una carrera. "En la actualidad, ayudar a un joven a descubrir su
vocación es ayudarlo a desarrollar sus intereses, sus
capacidades y posibilidades personales y a construir un proyecto
personal de vida, de estudio y de trabajo", continúa Aisenson,
especialista en orientación a estudiantes.
Y en ese proceso, el joven debe considerar sus intereses,
inquietudes, habilidades y recursos. "El alumno debe aprender a
diferenciar una elección de una decisión. La primera se vincula
con los intereses y gustos. Mientras que en la segunda se
incorporan otras variables porque una decisión implica un
proyecto en el que se evalúan los intereses, las aptitudes y los
recursos disponibles de manera tal que la decisión del alumno
sea real y factible", explica Javier Nicoletti, Director del
Programa de Atención y Orientación al Alumno de la Universidad
Nacional de La Matanza (UNLaM). Desde la UCA, Ripá de Rivas
enfatiza "se debe elegir algo relacionado con uno, no sólo a
nivel de lo económico".
El papel del orientador
La función de un orientador vocacional será, entonces, la de
ayudar al joven a conocerse a sí mismo sin esperar respuestas
reveladoras. "La orientación vocacional no hace magia. Obtiene
una placa de la cabeza del alumno en función del aquí y el ahora
y extrae un diagnóstico. Se trabaja con cada uno para mostrarle
el abanico de posibilidades exitosas que tiene a su alcance.
Así, a largo plazo, puede autoconocerse y, luego, decidir",
continúa Nicoletti al hablar de la función específica de los
talleres de orientación vocacional.
De la misma manera, Nuria Cortada, Profesora Consulta de la
Facultad de Psicología de la UBA, afirma que "el psicólogo es el
encargado de hacerle comprender a un joven que el resultado de
un test vocacional es sólo uno de los elementos que se deben
considerar y que el proceso de orientación es mucho más que la
aplicación de un test".
Por lo general, en los talleres vocacionales se suele trabajar
con una gran batería de diagnósticos y dinámicas, dado que "el
test es sólo una herramienta más para conocer mejor los
intereses y habilidades, es un error creer que es una respuesta
mágica y por eso, no se debe elegir sólo en función de ella",
explica la directora del Servicio de Orientación Vocacional de
la UCA.
Ampliar horizontes
El proceso de conocimiento personal no implica sólo identificar
aquellos intereses y capacidades existentes, sino aprender a
ampliarlos y a enterarse de las alternativas educativas y
profesionales. Uno de los problemas más comunes a la hora de
enfrentarse con un taller de orientación vocacional es el
prejuicio de los interesados, es decir, "en determinadas
ocasiones el alumno posee una idea fija respecto de la carrera
que tiene que seguir. No está abierto a plantearse nuevas
opciones, por eso, hay que tratar de responder de la manera más
neutra posible", afirma Ripá de Rivas.
La orientación vocacional debe evitar que se fuercen las
respuestas, de manera tal de ampliar los horizontes, "los
jóvenes deben prepararse para tareas laborales cambiantes. Hoy
no podemos pensar en trayectorias lineales de estudio y de
trabajo, sino que cada vez se presentan con mayor frecuencia
ramificaciones. Frente a este panorama tan variable, el énfasis
de la orientación debe centrarse en ayudar a los jóvenes en su
desarrollo personal", explica Aisenson.
Por otra parte, una vez finalizado el test, se debe realizar un
trabajo posterior de información. "La orientación vocacional
abre paso a los intereses e invita a descubrir un más allá. Se
muestran las características de las universidades y de las
carreras para que el alumno tome conciencia de lo que hay que
tener para concluir un determinado estudio", expresa Nicoletti.
"Los talleres tienen objetivos vinculados a la reflexión, la
visión de intereses y proyectos personales, así como ampliar la
información sobre las oportunidades educativas y el mundo del
trabajo", manifiesta la Aisenson.
Una orientación para toda la vida
Por último, no debe concluirse que al elegir una determinada
carrera, el joven ya se encuentra listo para enfrentar el mundo
universitario y profesional. La función de la orientación
vocacional será, fundamentalmente, un aprender a orientarse en
distintos momentos de la vida.
Como concluye Diana Aisenson, "considerando la inestabilidad
actual de las trayectorias personales y profesionales y las
diversas transiciones que un individuo deberá realizar a lo
largo de su vida, es importante ayudarlo a definir las
prioridades de su desarrollo personal. Es decir, identificar sus
capacidades y adquirir herramientas que le permitan aprender a
resolver sus problemáticas, así como visualizar la posibilidad
de articulación entre diferentes formaciones. Los jóvenes deben
aprender a elegir con responsabilidad, no sólo el inicio de una
carrera, sino a lo largo del estudio de la misma, y luego en la
construcción de su trayectoria educativa, laboral y social". |