
La carrera universitaria es una herramienta para alcanzar el
potencial, no una vocación. Ese es el mensaje que promueve el
nuevo proyecto de la Universidad Torcuato Di Tella, Off Road,
que busca ayudar a los estudiantes secundarios cuando llega el
momento de decidir su futuro. Una instancia que genera inquietud
y en la que también suelen influir los mandatos familiares.
La propuesta tuvo su punto de partida en un análisis realizado
por el departamento de admisiones y de comunicación de la
universidad hace aproximadamente un año, cuando notaron una gran
brecha entre el mundo de los adolescentes y las orientaciones
vocacionales tradicionales. Así, el taller Off Road -que ya se
realizó en diez colegios porteños y del Gran Buenos Aires- busca
que los jóvenes se pregunten qué es lo que quieren ser en su
vida, y no sólo qué carrera elegir. Con la carismática
participación de los psicólogos Cesar Sylveira y Clara Plos, los
adolescentes son interpelados desde un lugar no tradicional.
"¿Para qué tengo adentro esto que me hace sentir pasión por
algo?, ¿Trabajar es estar muchas horas sufriendo para que te den
plata?", fueron algunos de los interrogantes que Sylveira
planteó a los 15 jóvenes reunidos en la UTDT para participar del
taller. Una respuesta fue: "Cuando el esfuerzo no te cuesta,
estás haciendo algo que te apasiona". Otra giró sobre la
necesidad de darse tiempo para "escuchar" lo que uno es. Y si
uno no se ajusta a los moldes establecidos, buscar el propio
camino.
Fue una hora y media donde los adolescentes escucharon absortos
una suerte de aval o permiso a tener miedos. "Los chicos tienen
un gran tema con lo impuesto por la sociedad, por los padres?
Existen muchos prejuicios sobre el deber ser, cuánto dinero
ganar por año, cada cuánto ser ascendido. Hay tal presión sobre
los chicos que se sienten fracasados si no tienen éxito
económico con celeridad o si no conocen el mundo laboral, lo que
en realidad es casi imposible", reflexiona Paz Storni, directora
del departamento de admisiones de grado y una de las impulsoras
del proyecto.
En línea con la tradición vanguardista de la institución Di
Tella, Storni y Leonardo Blanco (director del departamento de
comunicaciones) emprendieron hace un año la búsqueda de alguna
actividad que ofreciera una orientación vocacional "diferente,
disruptiva". Según explicaron a LA NACION, los adolescentes se
someten a los tests vocacionales tradicionales, que miden sus
aptitudes pero desestiman sus gustos o pasiones y fueron
pergeñados, además, cuando el mundo era otro y la oferta
universitaria era escasa.
"Pensamos que nos iban a echar a todos", recuerda Blanco el
momento en que mostraron la propuesta a las autoridades de la
universidad. "La presentación comenzó de forma tradicional y de
pronto empezaron a cantar un rap", recuerda Blanco. Minutos más
tarde, el rector de aquel momento, Manuel Mora y Araujo, estaba
rapeando junto con Sylveira y Plos.
Un año más tarde ya son 700 los jóvenes que han participado de
Off Road y se suman los pedidos de escuelas para que la
experiencia se realice en sus instituciones. Los talleres se
dividen en dos y las actividades van desde debates sobre las
diferencias entre vocación y carrera universitaria hasta el
análisis de imágenes, juegos de actividad física y raps. Es
evidente que los jóvenes agradecen el enfoque no convencional:
"Me ayudó mucho porque estoy muy perdida", dijo Sofía Bougain,
de 18 años. "Me dejó pensando", concluyó..
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